El lunes 23 de marzo a las 20h, a pocas horas de cumplirse medio siglo del inicio de la dictadura más sangrienta de la historia argentina, el ciclo Estallará la Isla iniciará su cuarta temporada. No es una fecha elegida al azar. A cinco décadas de los hechos que transformaron el país, el encuentro se planta bajo las banderas de Memoria, Verdad y Justicia.
Con la coordinación de Bebe Ponti y Marina Cavalletti, la reunión se propone como una lectura abierta donde a través de una urdiembre de voces se busca reconstruir y fortalecer el tejido social a través del lenguaje. La lista de participantes es extensa y traza un mapa del compromiso literario actual: Patricia Alonso. Lucía Aráoz de Cea. Nahuel Arrieta. Norberto Barleand. Luis Benítez. Carolina Bregy. Vera Buendía. Carlos Norberto Carbone. Carina Cigarrán. Silvia Marina Crespo. Pedro Santos de Luca. Patricia Díaz Bialet. Romina Dziovenas. Raquel Graciela Fernández. Romina Funes. Claudio Gómez. Karina Lerman. Claudio LoMenzo. Ciro López. José María Martínez. Alonso Mejías Ureta. Natacha Mell. Marta Miranda. Roxana Molinelli. Mario Montenegro. Marianela Mota. Sebastián Realini. Ricardo Rojas. Mónica Rosemblum. Diana Patricia Sabat. Edda Sartori. Sabrina Sirenfrost. Mirta Venezia. Mercedes Venturino y Estela Zanlungo.
Por otra parte, el reconocido guitarrista, compositor y referente folklórico Juan Falú, será el responsable del cierre musical de un encuentro tan conmovedor como necesario.
Así, más de 30 artistas de diversas generaciones, procedencias e historias se unirán para recordar a lxs 30 mil, presentes en el corazón del pueblo que lxs abraza, como lo hace con instituciones que son referencia en materia de Derechos Humanos.
En ese marco, es importante destacar que quienes asistan al encuentro podrán realizar un aporte voluntario que será íntegramente donado a las Abuelas de Plaza de Mayo.
En ese rincón de San Telmo, el verso se vuelve testimonio y compromiso. La poesía aquí no busca la metáfora cómoda, sino que enfrenta el olvido. Hacerlo en forma colectiva refuerza la idea de que la cultura es refugio inalienable de la identidad nacional frente a los intentos de negacionismo.





