




En el marco de los 50 años del golpe cívico-militar en la Argentina, la Diócesis de Avellaneda-Lanús realizó el pasado sábado 21 de marzo en Plaza Alsina, un gesto de memoria y compromiso junto a organismos y espacios vinculados a los derechos humanos. La comunidad se reunió para recordar a jóvenes de la pastoral que fueron secuestrados y desaparecidos durante la dictadura.
La jornada comenzó con una breve procesión y continuó con una celebración compartida, marcada por un clima de respeto, oración y profunda emoción. Bajo el lema “Renovando la alianza, caminamos con nuestros mártires”, se evocó la vida de Dante Merolla, Nora Delgado, Roberto Jorge Berrozpe, Ricardo Arrighi y Roque Álvarez Aversa, con la presencia de familiares y amigos que dieron testimonio de su legado.
Uno de los momentos más significativos fue la participación de Ana Álvarez, madre de Roque, quien a sus cien años se hizo presente con serenidad y firmeza. Su mensaje al obispo, sencillo y conmovedor, resonó como un verdadero acto de memoria viva: “Soy la mamá de Roque y le agradezco mucho esa celebración y recuerdo para este pobre hijo mío. Bueno, no puedo hablar más. Lo quiero mucho y lo recuerdo en oraciones.”
La comunidad también destacó el acompañamiento del Padre Obispo Maxi, quien no pudo estar presente por motivos de salud, pero cuya cercanía se hizo sentir en la celebración. Su compromiso con los derechos humanos se reconoce como continuidad del legado del Padre Obispo Jorge Novak.
El gesto, humilde y sincero, no buscó cerrar heridas, sino reconocerlas y caminar juntos en la verdad, la justicia y la reconciliación. La Iglesia de Avellaneda-Lanús reafirmó así su compromiso con la memoria y con la defensa de los derechos humanos, abrazando el recuerdo de sus mártires como parte de su identidad y camino comunitario.




