50 años del golpe de estado: 24 de marzo 1976-2026   

Hoy estamos cumpliendo los 50 años del Golpe de Estado Cívico Militar perpetrado por un grupo de militares y civiles que quisieron imponer su visión de la vida y la política a través del Terrorismo de Estado; respondiendo a intereses ajenos a nuestro ser nacional que, como en la actualidad, buscan dominar países para aprovecharse de sus recursos naturales, de sus ciudadanos, la ciencia y la tecnología, buscan apoderarse de la libertad en su mejor expresión.

El 24 de marzo de 1976 se rompió el orden institucional y comenzó una época oscura que marcó la historia argentina. Un plan sistemático para que, quienes tuvieran diferentes ideas fuesen secuestrados, luego “desaparecidos”. Una palabra inmensa para referirse a un ser humano.

Se implementó la persecución de militantes, trabajadores/as, docentes, amas de casa, estudiantes, gremialistas, actores, sectores culturales y educativos; en fin… una persecución a los ciudadanos/as que pensaban que vivir en una sociedad solidaria y justa es lo que corresponde a los países libres de verdad. Fue cuando se conculcaron los derechos y aplicaron leyes de prescindibilidad injustas. 

La palabra Libertad ha sido mal usada en muchas ocasiones, en la actualidad está siendo arrastrada por quienes dicen que “el mundo libre” tiene derecho a elegir por el camino hostil de la guerra, donde los sectores hegemónicos determinan quiénes son “los buenos o los malos”.

Es por ello que muchos pensamos que la historia y memoria activa junto a la búsqueda de la verdad no debe cesar, que los delitos de lesa humanidad no prescriben para poder llegar a la verdadera justicia. Porque aún seguimos esperando noticias de nuestros desaparecidos y los nietos que todavía faltan. Aquella dictadura dejó heridas profundas para quienes vivimos temores y fuimos testigos de aquellos familiares, vecinos, conocidos o amigos que un día no vimos más, dejaron de estar en nuestras vidas y aún no sabemos de ellos.

Este año, a medio siglo del inicio de estas acciones que nos dejaron sin saber hacia dónde ir, mirar, buscar, donde tratamos de cuidar a nuestras familias porque quienes éramos militantes temíamos ese tipo de represalias; hoy en 2026 más que nunca pedimos por la memoria, la verdad y la justicia.

Que el negacionismo sea un delito, como en otros países. Que la comunicación social sea con la verdad que es la única realidad. Que nuestra nación no se vea inmersa en guerras ajenas o invadida por sectores que sólo buscan dar respuesta a sus propios intereses. Es imperioso que hablemos con todos los ciudadanos de nuestro suelo, especialmente con los jóvenes que bendecidamente nacieron en democracia, contarles lo sucedido, contarles sobre Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hablar sobre quienes fueron los genocidas. El  tiempo pasa con velocidad, es necesario que las generaciones venideras hagan  que la búsqueda no cese, que la historia no sea olvidada porque si eso pasa, todo habrá sido en vano.

Los pueblos sin memoria tienden a repetir sus errores. Lo más importante es lograr una Comunidad Organizada. Hoy como cada día debería ser democracia con libertad, en paz y sin exclusiones: Memoria, Verdad, Justicia. Nunca Más.

Antonio Hugo Caruso  

Ex secretario de Cultura de Avellaneda