Antibióticos impactan en el microbioma intestinal hasta ocho años después del tratamiento

Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Uppsala, Suecia, reveló que si bien los antibióticos están diseñados para eliminar infecciones, algunos de ellos pueden generar alteraciones en el microbioma intestinal que duren hasta entre cuatro y ocho años después de realizado el tratamiento. Esto podría traer complicaciones como problemas gastrointestinales, obesidad o resistencia a la insulina. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron datos del registro de medicamentos de Suecia y muestras fecales de casi 15 mil adultos y revelaron que la clindamicina, fluoroquinolonas y flucloxacilina (usados, por ejemplo, para infecciones de piel, dentales, urinarias o respiratorias según el caso) son los medicamentos que más cambios generaron en el microbioma, incluso si el tratamiento fue por una sola vez. Los resultados fueron publicados en la revista Nature.

El microbioma intestinal humano es el conjunto de microorganismos, como bacterias, virus y hongos, que residen en el tracto gastrointestinal. Su equilibrio es necesario ya que ayudan a procesos como la digestión, el entrenamiento del sistema inmune, el metabolismo y la protección del cuerpo para que no se instalen bacterias patógenas. Si este ecosistema se altera, algunas especies de bacterias aumentan y otras disminuyen, y pueden aparecer problemas como la hinchazón, la diarrea, la obesidad, la resistencia a la insulina, los cambios en el estado de ánimo o la ansiedad. 

Así, la toma de antibióticos puede salvar vidas en casos de infecciones graves, pero distintos estudios epidemiológicos también demostraron que su uso elevado podría traer consigo ciertas afecciones, como la diabetes tipo 2 y las infecciones gastrointestinales. Si bien no se sabe bien el porqué, los científicos creen que el papel del microbioma intestinal tiene mucho que ver. En este sentido, como ya es sabido que los antibióticos tienen un gran impacto a corto plazo en la flora intestinal, el equipo científico sueco decidió poner la lupa en cuánto tiempo persisten esos cambios.

De esta manera, analizaron datos del Registro Sueco de Medicamentos Recetados junto con el microbioma intestinal de 14.979 personas, entre quienes se encontraban adultos que habían recibido tratamientos médicos y quienes no habían recibido ninguno en los últimos ocho años. Los científicos notaron que quienes tomaron los antibióticos clindamicina, fluoroquinolonas y flucloxacilina entre cuatro y ocho años antes del estudio (aunque sea un único tratamiento) aún presentan entre el 10 y el 15 por ciento de las bacterias alteradas, es decir, en niveles distintos a los normales. Las bacterias que más abundaban eran Enterocloster bolteae , E. citroniae, Flavonifractor plautii , Ruminococcus B gnavus y Eggerthella lenta.

Nuestros resultados coinciden con hipótesis previas de que las alteraciones inducidas por antibióticos en el microbioma intestinal pueden contribuir al desarrollo de enfermedades cardiometabólicas“, sostienen los investigadores en el paper. Por el contrario, la penicilina V, el antibiótico más recetado en Suecia para infecciones comunes fuera del hospital, mostró cambios pequeños y de muy corta duración en la microbiota.

Si bien los investigadores sugieren seguir con la toma de antibióticos que recomiendan los médicos, consideran que estos resultados pueden ser tenidos en cuenta por los profesionales sobre todo al momento de elegir entre dos medicamentos igual de eficaces, donde uno tenga menor impacto en la flora intestinal.

Por Luciana Mazzini Puga