El documental sobre la marcha al lago controlado por el magnate británico Joe Lewis se proyectará con entrada gratuita en el Cine Tita Merello. Estará presente su director, Camilo Gómez Montero.
El cine como territorio de disputa vuelve a encontrar, en la pantalla, una forma de interpelar lo real. El próximo lunes 27 de abril a las 14, el Cine Tita Merello (29 de Septiembre 3901, Remedios de Escalada) será escenario de la proyección de “Lago Escondido. Soberanía en juego”, un documental que pone el foco en uno de los conflictos más persistentes -y menos saldados- en torno al acceso a la tierra y la soberanía en la Argentina. La entrada será libre y gratuita.
Una marcha, muchas capas
La película reconstruye la séptima Marcha al Lago Escondido, realizada en 2023, cuando un grupo de ciudadanos intentó llegar a ese territorio enclavado en la Patagonia y cercado, de hecho, por intereses privados. Se trata de más de 12.000 hectáreas que permanecen bajo el control del magnate británico Joe Lewis, en un esquema que, para muchos, remite más a la lógica de un feudo que a la de un Estado de derecho.
La cámara acompaña, sin mediaciones grandilocuentes, el avance -y los obstáculos- de esa travesía.
Lo que emerge no es solo el registro de una marcha, sino una trama más densa: intereses geopolíticos, entramados empresariales, resortes judiciales y zonas grises de la política local que parecen tensionar, una vez más, la pregunta por quién ejerce realmente la soberanía sobre el territorio.
Cine y conversación
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, el documental abre una conversación. En ese sentido, la presencia de su director, Camilo Gómez Montero, durante la proyección suma una capa más a la experiencia: no solo ver, sino también discutir, intercambiar, poner en palabras lo que la imagen deja vibrando.
Una apuesta institucional
La actividad es impulsada por la Secretaría de Cultura y Comunicación, la Secretaría de Cooperación, Bienestar y Deporte, la Dirección de Educación Permanente, el programa E.P.A. y el Área de Articulación con otros niveles. Un entramado que, en este caso, apuesta a que el cine no sea apenas un reflejo, sino también una herramienta para pensar -y disputar- sentidos.




