Avellaneda-Lanús: la comunidad diocesana vivió la fiestas patronales con el nuncio

La Catedral Nuestra Señora de la Asunción de Avellaneda fue escenario este sábado 15 de agosto de la celebración de la fiesta patronal diocesana, en el marco de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, patrona de la ciudad y de la Diócesis de Avellaneda-Lanús.

La jornada tuvo como figura central al nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Michael Banach, quien presidió la celebración y transmitió a la comunidad el saludo y la bendición del papa León XIV. Concelebraron el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Marcelo Margni; el obispo emérito Rubén Frassia; el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera; y el obispo de Morón, monseñor Alejandro Benna, junto con sacerdotes, diáconos y seminaristas.

La ceremonia contó además con la presencia de autoridades municipales, entre ellas la intendenta de Avellaneda, Magdalena Sierra, y representantes del Honorable Concejo Deliberante.

Una celebración marcada por la lluvia

El mal tiempo modificó parte del programa previsto y obligó a suspender la tradicional procesión por las calles de la ciudad. Sin embargo, la actividad continuó dentro de la Catedral, donde se concentró una importante cantidad de fieles.

Uno de los momentos iniciales fue la bendición de la nueva imagen de Nuestra Señora de la Asunción, presentada como un signo de acogida y acompañamiento para quienes se acercan al templo.

Durante la homilía, monseñor Banach vinculó el significado religioso de la Asunción con la dignidad de la persona humana. Recordó que el dogma fue proclamado en 1950 por el papa Pío XII, pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, y planteó aquella definición como un mensaje de esperanza frente a un contexto internacional atravesado por la violencia y la destrucción.

En ese marco, sostuvo que la Asunción expresa una concepción de la humanidad llamada a la vida plena y afirmó que “la humanidad no es basura, está hecha a imagen de Dios”. También llamó a evitar los enfrentamientos y a fortalecer vínculos basados en la fe, el cuidado y la misericordia.

El representante papal cerró su mensaje con una oración del papa León XIV dirigida a la Virgen, en la que pidió su protección para la ciudad y para la humanidad.

Un aniversario que recuperó la historia de Avellaneda

La celebración tuvo también un componente histórico. Este año se cumplen 65 años de la creación de la Diócesis de Avellaneda, establecida en 1961, y 25 años de su conformación como Diócesis de Avellaneda-Lanús. El calendario oficial diocesano registra ambos aniversarios durante 2026.

En particular, la fecha del 15 de agosto tiene un significado especial para la historia religiosa local: ese día de 1961 asumió monseñor Emilio Antonio Di Pasquo, primer obispo de la recientemente creada diócesis. La documentación histórica de la Catedral también identifica aquella jornada como un momento fundacional para la Iglesia local.

Durante la celebración se proyectó un video con testimonios de María Déscole, Carlos Kuster y Luis Sagol, que permitió recuperar distintos aspectos de aquellos primeros años y de la construcción de la identidad religiosa de Avellaneda.

Al finalizar la misa, además, el nuncio apostólico bendijo una piedra conmemorativa vinculada a los aniversarios diocesanos.

Reconocimiento al nuncio y una imagen que vuelve a la comunidad

Otro de los momentos destacados fue la entrega a monseñor Michael Banach de la distinción de Ciudadano Honorario de Avellaneda. El reconocimiento fue entregado por la intendenta Magdalena Sierra y el presidente del Honorable Concejo Deliberante.

La actividad concluyó con un encuentro fraterno en el Centro Gallego, del que participaron el nuncio apostólico, los obispos presentes y miembros del Consejo Presbiteral.

La lluvia modificó una de las tradiciones centrales de la fiesta patronal, pero no impidió que la comunidad de Avellaneda se reuniera en torno a su Catedral. En una jornada que combinó celebración religiosa, reconocimientos y memoria histórica, la solemnidad de la Asunción volvió a ocupar un lugar central en el calendario de la ciudad.