Cirujanos del Hospital “Presidente Perón” de Avellaneda realizaron una intervención vascular de alta complejidad que permitió evitar la amputación de una de las piernas de un paciente que padecía una isquemia crónica avanzada. El deterioro severo de las arterias y la falta de irrigación sanguínea habían provocado la muerte progresiva del tejido del miembro inferior derecho.
Ante este escenario, el equipo de especialistas diseñó un tratamiento híbrido que combinó cirugía abierta y técnicas endovasculares en un mismo procedimiento. El objetivo fue resolver el problema en dos niveles: restaurar el flujo sanguíneo de entrada y crear una nueva vía para llevar sangre arterial hasta el pie a través del sistema venoso.
El procedimiento permitió recuperar la circulación en el pie y preservar el miembro inferior. El paciente evolucionó favorablemente, sin complicaciones, y recibió el alta a las 48 horas, un período breve de recuperación para una intervención de esta complejidad.
El jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital “Presidente Perón”, Alejandro Trainini, explicó: “Cuando ya no quedan arterias sobre las cuales operar, el sistema venoso puede convertirse en el último camino para salvar una pierna. Este resultado demuestra que, con creatividad quirúrgica y trabajo en equipo, un miembro condenado puede tener una segunda oportunidad”.
Según Trainini, “es la primera vez en el mundo que se emplea una bioprótesis Omniflow como conducto de arterialización venosa, sumada al stenting de la vena tibial posterior. Este tratamiento híbrido, integrado en un mismo plan de salvataje, constituye un procedimiento inédito a nivel internacional”.
La intervención se realizó de manera conjunta con el Servicio de Hemodinamia, a cargo del especialista Martín Rodrigo. La articulación entre ambas especialidades permitió integrar en un mismo abordaje técnicas quirúrgicas y endovasculares para resolver una patología vascular de extrema complejidad.
El caso reafirma la capacidad del sistema público de salud de la Provincia de Buenos Aires para desarrollar procedimientos de alta complejidad y generar respuestas innovadoras ante situaciones en las que las alternativas terapéuticas convencionales se encuentran agotadas.

La inédita cirugía combinada
En una primera etapa, los especialistas trabajaron sobre la obstrucción del eje aortoilíaco, el principal trayecto arterial que distribuye la sangre desde la aorta hacia la pelvis y los miembros inferiores. Para restaurar el flujo de entrada se utilizó la técnica de Reconstrucción Endovascular Cubierta de la Bifurcación Aórtica (CERAB).
Mediante catéteres se colocaron stents cubiertos para reconstruir la zona donde la aorta se divide hacia las arterias de las piernas, permitiendo restablecer un flujo adecuado hacia los miembros inferiores.
Luego, debido a que no existían arterias sanas en la pierna capaces de recibir y conducir ese flujo hasta el pie, los especialistas recurrieron a una técnica de arterialización venosa. Mediante cirugía abierta implantaron una bioprótesis Omniflow, una prótesis biosintética de colágeno, desde la arteria ilíaca externa, ubicada en la pelvis, hasta la vena poplítea, situada detrás de la rodilla.
De esta manera, se derivó sangre arterial hacia el sistema venoso profundo del miembro inferior. Para conducir ese flujo hacia el pie y asegurar el funcionamiento del nuevo circuito, se realizó además un procedimiento endovascular con colocación de un stent en la vena tibial posterior.
Así, la sangre arterial pudo alcanzar los tejidos del pie a través de una vía venosa alternativa, aportando oxígeno y nutrientes al lecho capilar que las arterias enfermas ya no podían irrigar.



