El Fondo Nacional de las Artes, organismo dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, invita al público a recorrer las exhibiciones Legados del hacer. Homenaje a Teresa Anchorena, en la Casa Victoria Ocampo y Flores: un jardín suspendido, en la sala Clorindo Testa de su sede de la calle Alsina en la ciudad de Buenos Aires. Las muestras estarán abiertas hasta el 20 de febrero.
Legados del hacer. Homenaje a Teresa Anchorena
La muestra reúne 60 artesanías destacadas de la colección del Fondo Nacional de las Artes, proponiendo nuevos puntos de conexión que trascienden la diversidad de materiales, regiones y épocas. Es también un homenaje a Teresa Anchorena, quien fuera directora del organismo e impulsora de esta exposición, convencida de que las piezas atesoran una riqueza de saberes y de modos de hacer fundamentales para nuestra identidad cultural.
Vasijas, botijos, cestos, redes de pesca, estribos, sillas materas, rebenques, boleadoras, imágenes religiosas, facones, fajas, bombillas, peinetas, randas, alforjas, ponchos, mantas, alfombras y cinchas son algunas de las piezas que componen el conjunto que se exhibe, un selección destacada y representativa del conjunto del acervo.
Curaduría: María Silvia Corcuera, directora de Artes Visuales del FNA.
Asesoramiento museológico: José Manuel Eguiguren (Galería Eguiguren Arte de Hispanoamérica).
Conceptualización: Julián Mizrahi (Galería Del Infinito).
Conservación de colecciones del FNA: Lucila Pesoa.
Hasta el viernes 20 de febrero. De lunes a viernes, de 11 a 19 h. Casa Victoria Ocampo (Rufino de Elizalde 2831, CABA)
Flores: un jardín suspendido
El Fondo Nacional de las Artes reabrió su sala de exposiciones en la sede de Alsina 673, un espacio emblemático diseñado en los años noventa por Clorindo Testa y Francisco Bullrich.
La muestra elegida para su relanzamiento fue Flores: un jardín suspendido, proyecto ganador del Concurso de Proyectos Curatoriales 2024.
Curado por Pedro Daniel Bedmar Rodríguez, presenta la obra de Pablo Curutchet, una serie de esculturas inflables que reimaginan la flor como símbolo de vida, ciclo y belleza efímera. La instalación invita al espectador a hacer una pausa en medio del vértigo visual cotidiano y a reflexionar sobre el vínculo actual con la naturaleza, la esencia y lo real. En el doble significado de la palabra “suspendido” —como colgante y como detenido—, la obra transforma la sala en un jardín artificial donde conviven flores de nylon amarillo fosforescente y delicadas piezas cerámicas. Lejos de constituir un homenaje decorativo, la propuesta plantea una crítica al predominio de lo artificial sobre lo orgánico en la vida contemporánea.
Hasta el viernes 20 de febrero. De lunes a viernes, de 10 a 16 h. Fondo Nacional de las Artes (Adolfo Alsina 673, CABA)




