| En Argentina se detectan más de 130.000 nuevos casos de cáncer por año, según datos del Global Cancer Observatory. Sin embargo, hasta el 40% de estos diagnósticos podría prevenirse con cambios sostenidos en los hábitos cotidianos y con controles médicos adecuados. Las proyecciones advierten que, de mantenerse los hábitos actuales, la incidencia del cáncer en Argentina podría aumentar un 50% para el año 2035. Frente a este escenario, la prevención se consolida como una estrategia clave, con impacto directo en la calidad y expectativa de vida. |
| Un problema creciente y prevenible: |
| La obesidad y el sobrepeso, junto con malos hábitos de vida como dieta poco saludable y sedentarismo, aumentan el riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer. En la Argentina se registra el porcentaje más alto de América Latina de cáncer atribuible a la obesidad (6,8%) y una de las tasas más elevadas vinculadas al consumo de alcohol (3,5%). De acuerdo a la segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud el 34% de los adultos tienen sobrepeso y el 33,8% obesidad, estos datos indican que un gran porcentaje de la población tiene un mayor riesgo de desarrollar diversos tipos de tumores. Es muy preocupante además que el 13,6% de los menores de 5 años presenta exceso de peso, cifra que asciende al 41% en niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años. A esto se suma que la inactividad física alcanza al 35% de los escolares y al 39% de los adolescentes. Estos datos ponen en evidencia la urgencia de fortalecer las estrategias de concientización, educación sanitaria y acceso a la prevención, la herramienta más efectiva para revertir esta tendencia, tanto en el cáncer como en las enfermedades cardiovasculares, que continúan siendo la principal causa de muerte en la Argentina. La obesidad, el sedentarismo, la mala alimentación, el tabaquismo y el consumo de alcohol son algunos de los principales factores de riesgo modificables sobre los que es clave intervenir de manera temprana y sostenida. “Sin lugar a dudas tener un estilo de vida saludable es la mejor estrategia de prevención no sólo del cáncer, sino también de las enfermedades cardiovasculares y crónicas. Comer sano, hacer actividad física y dormir bien son las claves para vivir más y mejor.” Sostiene el Dr. Enrique Baldessari, jefe del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Favaloro. Hábitos clave para reducir el riesgo: Alimentación: Una dieta equilibrada puede disminuir hasta un 30% el riesgo de tumores digestivos. Se recomienda priorizar el consumo diario de frutas y verduras frescas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y proteínas magras, y limitar la ingesta de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, grasas saturadas, sal y azúcares refinados. No fumar: El tabaquismo está asociado a más de 15 tipos de cáncer, entre ellos pulmón, boca, laringe, esófago, páncreas, vejiga y riñón. No existe un nivel seguro de consumo. Dejar de fumar produce beneficios inmediatos: a los 20 minutos, la presión arterial y la frecuencia cardíaca comienzan a normalizarse, y con el paso del tiempo, el riesgo de cáncer se reduce de manera progresiva. Evitar el consumo de alcohol: El alcohol incrementa el riesgo de desarrollar tumores de mama, hígado, colon, esófago y cavidad oral, incluso en consumos moderados. No hay un nivel de consumo que esté de riesgo en relación con la prevención del cáncer. Evitar la exposición solar excesiva: El uso de protección solar reduce el riesgo de cáncer de piel. Controles médicos: Los mismos tienen como objetivo detectar estadios iniciales o pre cancerosos que pueden ser tratados en forma menos invasiva y con mayores posibilidades de curación. Diversos estudios diagnósticos deben incorporarse de forma sistemática según edad, antecedentes y factores de riesgo en los controles en salud, entre ellos se destacan la mamografía, el Papanicolaou/test de VPH, los estudios del colon, el control prostático y la tomografía de tórax de baja radiación en fumadores. Descanso: Mantener una duración de sueño adecuada (usualmente 7-8 horas por noche) y tratar los trastornos del sueño puede contribuir a la reducción del riesgo de cáncer. En el Día Mundial contra el Cáncer, Fundación Favaloro invita a reflexionar sobre el valor de la prevención y el poder transformador de los pequeños cambios cotidianos. Informarse, moverse más, comer mejor, descansar, dejar el tabaco y realizar controles médicos son decisiones simples que, sostenidas en el tiempo, pueden marcar una diferencia profunda. Cuidar la salud hoy es invertir en el bienestar del mañana. |



