Avellaneda-Lanús: jóvenes participaron de la tradicional misión anual

Numerosos jóvenes de la diócesis de Avellaneda-Lanús concluyeron el 12 de octubre su misión anual 2026, que concluyó con la misa de cierra celebrada en Plaza Campomar, perteneciente a la parroquia Cristo Redentor.

La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Marcelo Margni, y concelebrada por varios sacerdotes, entre ellos el presbítero Alan Rolon, delegado Episcopal de la Pastoral de Juventud; el presbítero Agustín Alonso, administrador parroquial de Cristo Redentor, entre otros. Participaron también numerosos vecinos.

En su homilía, monseñor Margni recordó su presencia en el barrio en otra oportunidad al bendecir y entronizar una imagen del Cura Brochero, que acompañó también en la celebración, y exhortó a los vecinos para seguir afianzando el trabajo comunitario “en este tiempo delicado que estamos viviendo”.

Agradeció a los jóvenes por el compromiso y la alegría demostrados durante la experiencia misionera. “Me conmueve saber el futuro de esta diócesis, así como están, así como son, felices, comprometidos, trabajadores, capaces de enfrentar los desafíos de la historia con alegría”, dijo, y manifestó su esperanza en una Iglesia que camine unida y al servicio de los más necesitados.

Al reflexionar sobre el Evangelio, el obispo destacó que los jóvenes están llamados a anunciar a Jesús con sus propias vidas. “Cada uno de ustedes en particular y también ustedes como comunidad juvenil de la diócesis se convierten en este Jesús que nos vuelve a apasionar, nos vuelve a interpelar”, afirmó. 

Margni también vinculó la misión con el compromiso por la justicia y el cuidado de la casa común en referencia al desafío que los vecinos atraviesan en ese barrio y llamó a acompañar las luchas comunitarias con oración, sabiduría y compromiso recordando que “el agua es un derecho humano” y que todos necesitan tener acceso al agua potable. Además, destacó el testimonio de san Carlo Acutis, especialmente su atención a los más pobres, su solidaridad y su profunda devoción eucarística.

Finalmente, el obispo subrayó que la palabra que debe resonar en la misión cristiana es “cuidado”, entendido como una responsabilidad hacia quienes están solos, atraviesan situaciones de fragilidad o ven amenazada su dignidad. 

“Cuidar al que queda solo, cuidar al que tiene debilidad, fragilidad, cuidar al ser humano, esa es la gran misión que toca también a la Iglesia”, sostuvo. El pastor diocesano concluyó con un mensaje de confianza en los jóvenes y en el futuro de la diócesis de Avellaneda-Lanús: “Esta Iglesia que camina junta, tiene futuro porque los tiene a ustedes”, aseguró.

El pastor diocesano gradeció a los sacerdotes presentes y a los misioneros a la luz del Evangelio, ayudándoles a entender que ellos son ese Jesús que hoy habla a una nueva generación, que tiene sus heridas, sus inseguridades y sus fragilidades.+