El gobierno brasileño puso en vigencia el Estatuto Digital de Niños y Adolescentes, también conocido como Ley Felca, una serie de medidas que apuntan a proteger a los menores de 18 años en internet, las redes sociales, los juegos electrónicos y las tiendas virtuales de productos y servicios. En este sentido, la legislación no se limita a las instituciones educativas, donde cada vez más países restringen el uso de teléfonos móviles, sino que rige en general para la vida de los jóvenes. Entre otros aspectos, la normativa impone verificaciones más estrictas para el control de edad y requiere la supervisión de las familias en el caso de los menores de 16. Además, prohíbe el “scrolleo” infinito y la reproducción automática de videos. Para tomar dimensión del impacto, un análisis realizado por el Centro Regional de Estudios para el Desarrollo de la Sociedad de la Información advirtió que en 2025, el 92 por ciento de los niños y adolescentes brasileños de entre 9 y 17 años accedieron a internet, y el 85 por ciento tiene su perfil en al menos una plataforma digital.
Durante el acto de presentación, Lula da Silva hizo hincapié en la responsabilidad compartida entre las familias, la sociedad en su conjunto, el Estado y las plataformas digitales, quienes ahora tienen la obligación de denunciar los delitos y eliminar de inmediato el contenido delictivo.
“El mundo digital se ha convertido en un espacio importante para la socialización, el entretenimiento y el refugio de nuestros jóvenes. Al igual que en la vida real existen reglas, límites y responsabilidades para proteger la infancia, en el entorno digital también es necesario garantizar experiencias apropiadas para cada edad”, dijo el presidente a través de sus redes sociales.
En relación a la responsabilidad sobre el contenido que circula en las plataformas y las redes sociales, el Estatuto agiliza la eliminación obligatoria y en menos de 24 horas de textos, imágenes y videos relacionados con explotación sexual, violencia física, consumo de drogas, acoso escolar, ciberacoso, fomento al suicidio o automutilación. Al mismo tiempo, la legislación prohíbe los anuncios engañosos, así como aquellos que puedan causar daños económicos a niños y adolescentes. En cuanto al plano familiar, el objetivo es monitorear las conversaciones que tienen los niños y adolescentes, el bloqueo de contenido inapropiado y la autorización para compras, por ejemplo.
Aunque Brasil ya atravesaba un proceso de discusión sobre internet y las redes sociales, el disparador para aprobar el Estatuto en el Congreso fue el influencer Felca, que tiene casi 6.5 millones de suscriptores en YouTube. A través de un video publicado en agosto de 2025, que en la actualidad tiene más de 50 millones de reproducciones, expuso la explotación de menores en redes sociales con materiales que promueven la sexualización y el contenido de lenguaje adulto.
Por Nicolás Retamar




