Cinco mitos y verdades sobre el verano: ¿a qué hay que prestarle atención en estas vacaciones?

Con la llegada del verano y las vacaciones, resurgen ciertas creencias que aparentemente resultan útiles para afrontar las altas temperaturas, como cuándo es recomendable tomar sol, si sirven los repelentes caseros para mosquitos o si es bueno para la salud dormir con el aire acondicionado encendido. En este artículo, la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, junto con especialistas, busca desmitificar algunas de estas afirmaciones para lograr transitar esta estación de la mejor manera posible.

1. “Antes de las 10 hs y después de las 16 hs es seguro exponerse al sol”

En realidad, no es que hay un horario en el que sea sano tomar sol, sino que hay momentos del día en los que el porcentaje de rayos ultravioletas (UV) es menor y, por ende, la exposición solar es más recomendable. Así lo explica Alan Klubok, médico especialista en dermatología de la UBA, a la Agencia: “Los rayos UV son un tipo de luz que penetra sobre los núcleos del ADN y tienen un mayor índice de modificar el ADN de las células de la piel y predisponerlas para un cáncer”.

En los términos del médico, la incidencia de estos rayos varía no sólo según el horario, sino también según la región. Por ejemplo, no es lo mismo que una persona tome sol en un lugar cercano a la Línea del Ecuador que más al sur, de igual manera que no es igual la incidencia de los rayos UV en zonas donde hay deficiencia en la protección del ozono. “En general, se recomienda a los pacientes que sí se metan al mar y a la pileta, pero que se mantengan bajo la sombra durante el resto del tiempo y que se apliquen protector solar cada dos horas”, sugiere el especialista.

2. “Si estoy a la sombra o está nublado no hace falta usar protector solar”

Sí, es necesario. De hecho, es de los momentos más peligrosos porque las personas suelen relajarse, pero los rayos ultravioletas atraviesan las nubes de igual manera. “El asunto está en ver la coloración de las nubes. Cuanto más blancas son, mayor es el pasaje de la luz ultravioleta. Mientras que, cuanto más negras sean, la cantidad de rayos que las atraviesen es menor”, afirma Klubok.

3. “Dormir con el aire acondicionado encendido enferma”

Contrario a lo que se cree habitualmente, no es el aire acondicionado lo que enferma sino los gérmenes que pueden habitar sus filtros. En diálogo con la Agencia, la médica infectóloga del Hospital Muñiz Gabriela Piovano explica: “Durante los primeros días que se prende el aire, es común que las personas experimenten cuadros de tos seca e irritativa. En algunos casos, esto puede avanzar hacia una neumonía típica que es causada por los gérmenes que se alojan en los filtros, como Legionella o Chlamydia pneumoniae”. Es por esto que los médicos aconsejan limpiar con frecuencia los filtros de los aires acondicionados.

Por otra parte, la profesional explica que si el aire frío se dirige directo hacia el cuerpo, este puede sufrir contracturas, calambres o malestar debido al enfriamiento. “Lo aconsejable es no excederse con el frío. Es decir, tenerlo en 24° o por encima de esta temperatura y que no apunte directo al cuerpo”, recomienda Piovano.

4. “La mezcla de agua, vinagre y limón repele los mosquitos”

No hay evidencia científica de que funcionen como repelentes efectivos. Maria Sol de Majo, investigadora del Grupo de Estudio de Mosquitos en el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (UBA-Conicet), explica a la Agencia: “No se recomiendan como método de prevención, especialmente en contextos donde hay presencia y abundancia de Aedes aegypti. En su lugar, se aconseja repelentes con los principios activos de DEET y la Icaridina”. Con esto último, se refiere a los ingredientes más comunes de los repelentes.

En cuanto al uso combinado con protector solar, primero debe aplicarse la crema solar, dejar absorber unos minutos y luego se aplica el repelente. De esta manera, se mantiene la eficacia de ambos productos.

5. “El aloe vera cura las quemaduras solares”

Esta planta ayuda a curar quemaduras gracias a su propiedad descongestiva. Frente a una herida, el aloe vera disminuye el impacto de la inflamación y colabora de un modo externo con los propios mecanismos de reparación que tiene la piel. “De todas maneras, el daño solar es más silencioso al lastimar el ADN de las células. Lentamente, puede generar cambios que lleven a un cáncer de piel”, sostiene Klubok.

Por Luciana Mazzini Puga