Con la visita de los Reyes Magos y un espectáculo infantil cerró una nueva edición del Programa de Verano de la UNLa

Finalizó la 27ª edición del Programa de Verano de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) “Los derechos de la niñez no se toman vacaciones”, una iniciativa que brinda un mes de actividades gratuitas de deportes, educación física, talleres de iniciación en oficios y propuestas culturales destinadas a chicos y chicas de instituciones barriales del distrito, en el marco de la difusión de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

El cierre de esta nueva temporada estuvo marcado por un espectáculo infantil y la tradicional visita de los Reyes Magos. El Programa de Verano es una propuesta socioeducativa, recreativa y cultural que la UNLa lleva adelante cada mes de enero desde el año 2000, con el objetivo de promover la integración educativa de niños y niñas de entre 5 y 12 años que asisten a centros comunitarios de Lanús.

La jornada final se desarrolló en el Aula Magna del Bicentenario, donde el rector de la UNLa, Daniel Bozzani, brindó un mensaje de despedida a los más de 200 chicos que participaron del programa. “Estoy muy contento de que hayan venido. Ahora pronto tienen que volver a estudiar al colegio, y es importante que se esfuercen y estudien para volver el año que viene a disfrutar de sus vacaciones acá en la Universidad. La UNLa es un lugar para que todos puedan aprender y disfrutar. Ojalá que muchos de ustedes, cuando sean más grandes, quieran estudiar una carrera acá. Serán bienvenidos”, expresó.

El rector también destacó “la importantísima labor que desarrollan durante todo el año los referentes de las instituciones barriales que están aquí presentes”.

Luego, el animador infantil Babua Bombini se encargó de darle color a la tarde con un espectáculo que incluyó trucos de magia, malabares, juegos, música y baile, generando un clima de alegría y participación entre los chicos.

El momento más esperado llegó con la aparición de los tres Reyes Magos, quienes invitaron a los niños y niñas a compartir una merienda con chocolatada y barritas de cereales. Además, recibieron diplomas de participación y regalos que consistieron en kits escolares, golosinas, jugos y juegos de ajedrez.

Participaron chicos y chicas de los centros comunitarios y merenderos Color Esperanza, Madres de Caraza, Héroes de Malvinas, Peronismo Militante Bonaerense, Rincón Feliz, Nueva Vida, OPISU, Biblioteca Popular Monte Chingolo, UB María R. del Valle (Peronismo Militante Bonaerense) y Hogar Nuestro Sol.

Una historia de inclusión y compromiso

El Programa de Verano nació en el año 2000 por iniciativa de la entonces rectora Ana Jaramillo y, con el paso del tiempo, se consolidó como una herramienta clave para la inclusión social y educativa en Lanús.

La propuesta es organizada por la Dirección de Deportes y Compromiso Universitario de la UNLa, dependiente de la Secretaría de Cooperación, Bienestar y Deportes, con el apoyo y compromiso del personal universitario.

A pesar de las dificultades económicas y del contexto adverso, la gestión del rector Daniel Bozzani garantizó la continuidad del programa este año, reafirmando el compromiso institucional con la educación y el bienestar de la niñez. Solo en 2021, a raíz de la pandemia, la iniciativa no se realizó de manera presencial, aunque se distribuyeron materiales educativos y recreativos para sostener la participación desde los hogares.

Durante cuatro semanas, del 5 al 30 de enero, las actividades se desarrollaron en las más de 30 hectáreas del predio universitario. Los chicos y chicas recorrieron los edificios emblemáticos, el parque arbolado y el Aula Magna del Bicentenario, espacios que durante el verano se transforman en un entorno abierto al aprendizaje y la recreación.

Una brigada de profesores de educación física y ayudantes organizó a los participantes en grupos etarios, ofreciendo diariamente tres talleres dictados por especialistas. Se incluyeron disciplinas deportivas como taekwondo y ajedrez, actividades musicales, plásticas, informática, percusión y educación física, además de talleres de iniciación en oficios como muralismo, luthería y carpintería. Este año también se incorporó el taller “Club de Genios”, a cargo de Julián Loiseau, coordinador general del programa, junto a Daniel López, director de Patrimonio Histórico. A estas propuestas se sumaron actividades recreativas como juegos con agua y una estación húmeda para mitigar el calor.

Cada jornada incluyó un refuerzo de almuerzo y, antes del regreso a sus hogares, una merienda.

Para esta edición, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof, aportó tres micros diarios para el traslado de los chicos desde las instituciones barriales hasta el predio de la UNLa y su posterior regreso, además de proveer los juegos de ajedrez entregados durante la visita de los Reyes Magos.

Actividades especiales y trabajo colectivo

Durante el mes se desarrollaron actividades tradicionales como la barrileteada, el torneo de ajedrez, tardes de cine, carreras de aventuras y una jornada de vida en la naturaleza con puentes colgantes. En la última semana, los chicos también disfrutaron de un espectáculo de murga a cargo de la agrupación “Los Dementes de la Loma”, de Malvinas Argentinas, partido de Almirante Brown.

El programa contó además con un área de enfermería y un “roperito comunitario”, abastecido con prendas donadas principalmente por integrantes de la comunidad universitaria, tanto docentes como no docentes.

Al cierre, Julián Loiseau, coordinador del Programa de Verano de la UNLa, agradeció el trabajo colectivo que hace posible la iniciativa. “Quiero agradecer a todo el personal que participó desde la Dirección de Deportes: coordinadores, profesores, talleristas, asistentes, el equipo de enfermería y de cocina, así como también a las áreas de mantenimiento y maestranza”, señaló.

Asimismo, destacó “la firme decisión del rector Daniel Bozzani y de las autoridades universitarias de sostener el Programa de Verano”, y valoró el acompañamiento de las instituciones barriales y del gobierno provincial. “Todos entienden la importancia de apoyar la educación y la cultura en las edades previas a la universidad. Ese acompañamiento fortalece el entramado social y permite que los chicos lleguen más preparados a las distintas etapas de su formación, contribuyendo a construir una sociedad más justa”, concluyó.