


El pasado viernes 10 de abril, la comunidad católica local se congregó en la Catedral de Avellaneda-Lanús para celebrar un hito fundamental en su historia: el 65° aniversario de la creación de la entonces Diócesis de Avellaneda. La institución, erigida originalmente en 1961 por el Papa San Juan XXIII, nació a partir de territorios que pertenecían a Lomas de Zamora y a la Arquidiócesis de La Plata.
La Eucaristía fue presidida por el Pbro. Oscar López, vicario general, y se desarrolló en un clima de profunda espiritualidad. Este aniversario se da en un contexto especial para los fieles, ya que coincide con el Año Jubilar Diocesano, convocado para conmemorar los 25 años de la unión de Avellaneda y Lanús en una única realidad eclesiástica.
Memoria y legado
Durante la celebración, la “memoria agradecida” fue el hilo conductor. Hubo un momento de especial recogimiento al recordar a Mons. Emilio Antonio Di Pasquo, el primer obispo de la diócesis. Sus restos descansan en la Catedral y su entrega fue destacada como la piedra fundacional de una Iglesia que nació integrada a la vida y el pulso de nuestro pueblo.
Asimismo, la comunidad ofreció la Santa Misa por el eterno descanso de Mons. Roberto Toledo, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, uniendo así diferentes generaciones de pastores que dejaron su huella en la región.
Bajo el lema central del año jubilar, “Renovando la alianza, caminamos juntos”, la ceremonia no solo sirvió para mirar el pasado con gratitud, sino también para reafirmar el compromiso de pertenencia y servicio hacia el futuro.




