La UNLa celebró a la Pachamama con una ceremonia abierta a la comunidad

Este lunes 31 de agosto, la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) realizó una nueva celebración en honor a la Pachamama, organizada por el Departamento de Salud Comunitaria y el Centro de Personas Mayores. La ceremonia tuvo lugar en la apacheta ubicada frente a la Plaza de la Democracia de la Universidad y fue abierta a toda la comunidad.

De la actividad participaron integrantes de los programas Club de Día y Voluntariado Social, además de personas que forman parte de los talleres UPAMI. Quienes concurrieron también tuvieron la posibilidad de acercar ofrendas, frutas, piedras, semillas y flores como parte del ritual.

Recuperar una tradición viva

Durante la jornada, Jorgelina Frangella, comunicadora e integrante del espacio Raíz Ancestral de Lomas de Zamora, destacó el valor de mantener vigente esta tradición y reivindicó la posibilidad de asumir un rol activo en su continuidad.

“Estamos una vez más aquí convocados en la Universidad Nacional de Lanús para celebrar a la Pacha Mama”, expresó Frangella, quien sostuvo que la ceremonia constituye una oportunidad para reforzar la conciencia sobre el cuidado de la tierra.

En ese sentido, planteó que las tradiciones ancestrales no deben ser entendidas solamente como prácticas del pasado, sino como un legado que continúa construyéndose en el presente.

“Más bien lo siento como poder tomar el comando de una continuidad que se sigue construyendo, no algo que era, sino algo que todavía sigue vivo y sigue siendo a través de nosotros”, señaló.

Para Frangella, esta mirada implica que las comunidades sean protagonistas de las acciones destinadas a cuidar el ambiente y fortalecer los vínculos sociales.

“Seamos protagonistas también de ese cuidado y de esa reciprocidad y seamos más conscientes del aporte que podemos ir generando para el bienestar de nuestras comunidades y de la tierra”, afirmó.

El buen vivir y el vínculo con la naturaleza

Otro de los ejes planteados durante la celebración fue la necesidad de recuperar una relación más cercana y respetuosa con la naturaleza, especialmente en contextos urbanos.

Frangella destacó que pequeñas acciones cotidianas, como reciclar, plantar árboles o incorporar especies nativas, también forman parte de una concepción vinculada al cuidado colectivo.

En esa línea, consideró que las ceremonias en torno a la Pachamama tienen un valor que excede el ritual: permiten recuperar una memoria ancestral y, al mismo tiempo, fortalecer los lazos entre quienes integran una comunidad.

“Estas ceremonias son importantes de recuperar porque fortalecen los lazos de la comunidad”, sostuvo.

La propuesta se vinculó así con la noción de “buen vivir”, entendida como una forma de relación basada en la reciprocidad, el respeto por la naturaleza y la construcción de bienestar colectivo.

Una celebración durante todo agosto

Aunque el 1° de agosto es considerado el momento central para la apertura de las celebraciones dedicadas a la Pachamama, Frangella explicó que las culturas andinas desarrollan distintas ceremonias y actividades durante todo el mes.

“El primero de agosto es como el portal que abre a esta tradición ceremonial”, explicó. Sin embargo, señaló que durante todo agosto las comunidades andinas realizan ofrendas y encuentros acompañados por expresiones artísticas como el canto y la danza.

La elección de agosto también tiene un significado particular, ya que se trata del período más crudo del invierno en el hemisferio sur.

“Es cuando más necesitamos resistir, cuando el frío nos atraviesa. El clima es agreste y hay escasez. Ahí es donde más necesitamos reunirnos, agradecer y ser conscientes de todo lo que la naturaleza nos brinda para poder desarrollar el buen vivir”, explicó.

De esta manera, la ceremonia realizada en la UNLa permitió acercar una tradición ancestral a la comunidad universitaria y al entorno, promoviendo un espacio de encuentro, reflexión y participación.

La celebración de la Pachamama se suma así a las propuestas impulsadas por la Universidad destinadas a generar espacios de participación comunitaria, especialmente a través de sus programas y actividades vinculados con las personas mayores y la salud comunitaria.

Más allá de la fecha puntual, el mensaje planteado durante la jornada apuntó a mantener viva esta tradición durante todo el año, entendiendo que el cuidado de la tierra y la construcción de comunidades más solidarias constituyen una tarea colectiva y cotidiana.