En el marco de un plan de mejoras continuas en la infraestructura hospitalaria, la Asociación Cooperadora del Hospital Fiorito llevó adelante importantes tareas de remodelación y pintura en el Servicio de Pediatría. Las obras se centraron en el Estar de enfermería y la cocina de madres, ambos ubicados en la planta baja del pabellón.
Los trabajos, que comenzaron con una etapa de obra gruesa, incluyeron la demolición de tabiques y revoques deteriorados, el corte de mesadas y la readecuación integral de las instalaciones sanitarias. Estas tareas preliminares fueron fundamentales para garantizar la durabilidad de las terminaciones posteriores.
Tras las reformas estructurales, se procedió al acabado final de las superficies. Según detalló la Arquitecta Ana María Reyes, responsable del proyecto, se realizó un trabajo minucioso de enduido y lijado, culminando con la pintura de muros, cielorrasos y carpinterías en ambos sectores.
La profesional destacó la importancia de estas intervenciones para quienes sostienen el sistema de salud día a día:
“El objetivo fue lograr un espacio agradable para que los empleados puedan relajarse, socializar y recargar energías. Entendemos que mejorar las condiciones del entorno impacta directamente en la productividad y el clima laboral”, explicó Reyes.
El rol clave de la Cooperadora
Esta renovación no hubiera sido posible sin la gestión de la Asociación Cooperadora, que tercerizó y supervisó cada etapa de la obra. Con esta “puesta en valor”, el Pabellón de Pediatría no solo mejora su aspecto visual, sino que dignifica los espacios de descanso para los trabajadores de enfermería y las familias que transitan el hospital.




